DIA 1:
Hoy he tenido la necesidad de sentarme a escribir… Ha pasado
mucho tiempo desde la última vez que lancé el contenido de mi interior a la
pantalla de un ordenador. El sonido del teclado cuando me encuentro en este
estado, me parece balsámico. Parece que con cada ligera pulsación que mis dedos
realizan contra las teclas al escribir, fuera canalizando poco a poco la
presión que ahoga mi pecho hacia el interior del ordenador… Como si la maquina absorbiera
mi ansiedad con cada palabra que escribo.
Ha pasado mucho tiempo…
Tras escribir estas palabras me he quedado un rato
reflexionando…
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve la
necesidad de hacer esto.
No sé si escribo esto con la finalidad de que lo leas; no sé
si el destinatario de estas palabras eres tú, soy yo… o simplemente quiero
sentirme mejor al sacar fuera mis pensamientos... mis sentimientos… y tras
escribirlo nunca nadie más vuelva a leer esto…
Hoy es domingo, y te fuiste el lunes. Todavía no ha pasado
una semana y siento que mil vidas han transcurrido, me siento más viejo. Estoy
cansado, apático… El mundo me parece más viejo, decrepito, vasto y previsible…
Todo es previsible en él… aburrido. Dentro de esa vastedad, estás en la otra
punta del planeta (o a mí me lo parece), y la distancia es abrumadora. Cada día
que pasa, noto que te siento más lejos, es como si el tiempo consiguiera
alejarnos también en el espacio y en la memoria.
Ya no te recuerdo… No recuerdo tu piel al contacto con mis
manos… no recuerdo tu cuerpo al contacto de mis abrazos… No me acuerdo de tu
eterna sonrisa, ni de lo bien que me sentía cuando estaba a tu lado. Pienso en
nuestra "trampa", y como el tiempo no tenía ningún poder sobre nosotros. No podía
entrar en nuestro mundo ni transformarlo.
Pero ahora todo eso… me parece tan
lejano… tan… tan… lejano… Es como si el tiempo recuperara su poder ahora que
estamos separados… Como si rencoroso y virulento pretendiera enterrar que algún
día nos conocimos. Como si quisiera separarnos para no volver a perder su
poder. Concentrar milenios y milenios en solo 18 días. El tiempo… que cosa tan
subjetiva… tan mutable como tu espíritu.
Te lo dije… te dije que me desconectaría… no supe explicarte
nunca que significaba realmente eso. Tú decías que sólo eran 16 días… que no
podía pasar eso entre dos personas que se quieren realmente…
Pero está pasando…
Nos está pasando… Porque ayer cuando hablé contigo también me di cuenta de que sentías
lo mismo…
Eres una inconsciente, reflejas el futuro como lo es en tus
fantasías. Eres incapaz de proyectar tu verdadero interior en el mañana, no
eres sincera contigo misma. Sé que me desconectaría porque me conozco a mí
mismo, no es una elección, sé cómo me he sentido en el pasado, y lo recuerdo.
Sólo soy coherente, reflejo esos sentimientos pasados en un futuro que se
repite. No me engaño, me gustaría que fuera diferente, pero no me engaño… Sé que
18 días no son nada.
Si estamos juntos solo es un suspiro, la exhalación de una
bocanada de aire. Que son 18 días… dos semanas y media en la vida de una
persona. Mi vida han sido periodos y periodos totalmente rutinarios de 18 días
más 18 días… sin sentir nada, sin percibir si eran 18 o 1000…
Hoy es el sexto día que no te veo, y cada segundo me ha
parecido más atroz y lacerante que el anterior… Cuando pienso que aún queda más del doble por
verte, todo se desmorona… No es la angustia de sentir la tortura que está por
venir, ni por tener que extrañarte y echarte de menos… Es por el temor a los
estragos del tiempo… Ese tiempo vengativo que nos quiere separar…
Sólo han
pasado 6 días y no recuerdo el olor de tu pelo… de tu piel.
El motivo porque escribo, es porque me siento mal. Es una
sensación continua y permanente… Me siento inseguro, débil, feo, dependiente…
Antes de conocerte, me sentía absolutamente de forma
opuesta. Nada me hacía vibrar, pero sentía una seguridad absoluta al pisar el
mundo, sentía aplomo, tranquilidad… me quería y sobre todo estaba en una paz
absoluta conmigo mismo.
No quiero perderte… No le veo sentido a nada sin ti…
Trabajo, familia, hogar, dinero, viajes… ¿Qué importa?... Soy consciente de que
es horrible… pero solo es una manera de sentir. Mi razón dice que no está bien,
pero simplemente me siento así. La puta razón no sirve para nada… da igual la
inteligencia que poseas o de la capacidad analítica de la que seas dueño… los
sentimientos no vienen de ahí.
Un amigo me dijo el otro día… de eso se trata Arath… de
sentir… para eso estamos aquí… sólo estamos aquí dos días… luego nos vamos al
patatal. Jejeje… En realidad, no es amigo mío, pero siempre me han hecho gracia
sus expresiones.
Su teoría está muy bien, pero supongo que se trata de
sentirse bien… ¿no? El problema es que para sentirse tan bien, hay que poner
mucho en juego. Hay que darlo todo… demasiado. No merece la pena…
Recuerdo, cuando estaba de viaje, y a mi alrededor veía a
amigos discutir apasionadamente con sus parejas por teléfono… recuerdo su
angustia, recuerdo sentir su ansiedad… lo mal que lo estaban pasando. Recuerdo
que cada día para ellos cuando estábamos fuera, era un infierno. Y yo me sentía
bien, sabía que en mi vida no había pasión, pero me sentía tan… tan… bien. Tan
en paz conmigo mismo, tan tranquilo. Recuerdo que pensaba que no merecía la
pena, que me alegraba mucho de estar como estaba.
Recuerdo pensar que nunca volvería a estar así. Lo estuve en
su día. Pero había aprendido. Había pagado un alto precio, es verdad, pero
había aprendido. Ahora era más viejo, más sabio. JA… Nada como la arrogancia de
la falsa seguridad en uno mismo.
Pero apareciste tú. Y me enamoré de ti. Me enamoré de todo
aquello de lo que me quería mantener alejado.
Hoy me has enviado un mensaje de la noticia de un periódico
en el que comparas el amor con una droga. Y así es como te veo… como veo a
nuestra relación. Algo que te hace sentir muy bien cuando lo estás disfrutando,
pero que en tu interior sabes que no te está haciendo bien. Que te destruirá…
Algo de lo que te tienes que alejar…
El viernes, me enviaste un mensaje. Me dijiste que te
estabas replanteando lo de ir a la granja… Que había demasiadas cosas que hacer
por allí. No te imaginas, lo desolado que me hizo sentir ese mensaje… el gran
malestar que me causó. Yo mismo no entendía porque de una forma tan inmediata,
algo tan aparentemente trivial, me hizo sentir tan mal. A mí, en realidad no
debería de afectarme ¿no?
Hagas lo que hagas, no cambiará que vas a estar lejos
de mí ni el tiempo que vas a estar fuera. ¿Por qué me hizo sentir tan mal?
He estado pensando sobre ello… Y mi subconsciente… o el
lugar que sea de donde fluyen los sentimientos, parece que razona esas cosas
instantáneamente, aunque nosotros no lo sabemos. Sigue su razonamiento ajeno a nosotros
y emite un sentimiento, un sentimiento de mierda en este caso, pero un
sentimiento.
Lo que mi hizo sentir tan mal una vez más, fue constatar
otra vez tu volatilidad, tu mutabilidad… ante lo que te hace sentir bien de
forma inmediata, tu hedonismo más recalcitrante. No dejo de proyectar todo eso
en nuestra relación y sobre todo en nuestro futuro.
Me dijiste desde hace meses, que ese viaje era muy importante
para ti. Yo te dije, que no veía bien que te fueras tanto tiempo cuando nos
estábamos empezando a conocer. Me dijiste que no era un viaje de turismo, que
era un viaje introspectivo, para irte al desierto a estar apartada de todos y
de todo. Que era importante para ti y necesario. Me insististe una y otra vez…
Te dije que se me haría eterno, que lo pasaría mal… intenté acompañarte, pero
desde el principio nunca me sentí incluido, ni incluso después.
Sé que
disfrutas más conociendo a gente nueva y desconocida, y compartir tu viaje con
ellos. Ellos no exigen compromiso, puedes ir y venir libremente y así es como
tu disfrutas. Yo soy lo opuesto, nada tiene sentido sin compartir, no me gusta
viajar solo. El mundo ya no me sorprende… no lo suficiente como para
compensarme todo lo demás.
Sólo llevas cuatro días allí… y ¿todo eso ha cambiado?...
¿cuatro días? Un viaje pensado en media vida, programado hace meses con un solo
fin… Y cuatro atracciones turísticas y un poco de cachondeo en un hostel y… ¿todo
eso ha cambiado? En solo ¿cuatro días?
Mientras escribo esto, solo crece y crece la indignación… el
odio… la rabia…
Ese viaje tenía sentido para mí, en esas condiciones… lo
podía entender. Mi sufrimiento tendría una razón. Tu ausencia tendría un
sentido… ¿Qué estás haciendo Hada?
No dejo de pensar, que quiero que la desconexión se acelere.
Quiero dejar de echarte de menos. Quiero volver a pisar el mundo con aplomo y
sentirme en paz conmigo mismo. Quiero que dejes de escribirme, quiero dejar de
consultar el móvil… De sentirme desesperado por recibir un mensaje tuyo, un te
quiero, un beso…
No puedo dejar de sentir inquietud… de sentirme como tu
viaje en el desierto. De parecer algo trascendental en tu vida y que en solo
cuatro días, deje de tener sentido para ti. De que sientas que no quieres
renunciar a algo que te hace sentir bien, en un momento determinado, por un
compromiso.
Quiero que puedas comprometerte con algo, que mantengas ese compromiso,
aunque te duela, sufras, o te cueste esfuerzo y sacrificio.
Tengo miedo del futuro contigo, tengo miedo del futuro a tu
lado… siento desasosiego contigo.
Ayer hablamos por teléfono. Me dijiste que era césped. Que
era como el césped que pisabas.
Podías estar pasándotelo bien haciendo una barbacoa o
jugando a la pelota sobre el césped… pero que yo para ti era como el césped.
Que podías estar pasándotelo bien en un momento determinado con una cosa u
otra, pero que yo siempre estaría ahí. Porque era césped…
No me estoy recreando en lo horrible que suenan estas
palabras así escritas (conozco tu don para decirle cosas horribles a alguien
sin querer) … Creo que entendí lo que querías decir. Supongo que quisiste decir
que soy algo sólido, algo que te da estabilidad… algo que quieres que esté
siempre ahí.
- De la barbacoa te cansas, de la pelota también… quien no quiere
sentir el suelo bajo sus pies… ¿verdad?
Césped… eres como el césped que piso…
Tú no eres césped para mi… Hadassa, eres lo contrario al
suelo firme, tu eres aire… el aire que llena mis pulmones… el aire que me da vida.
Eres apnea en tu ausencia… desasosiego en tu presencia… asfixia… cuando no
estas. Eres como la brisa fresca y limpia de las montañas cuando apareces por
la puerta con tu “Hello!” y tu sonrisa… eres Aire….
No quiero que seas mi aire… no quiero vivir aguantando la
respiración… reteniendo lo poco que me das…sentir una y otra vez la angustia de
no poder tomar aire cuando quiero. De no poder disfrutar de la brisa de la
montaña, por sentir la certeza de que después siempre vuelve la apnea… de tener
que volver aguantar la respiración… una y otra vez. De temer que el aire
desaparezca.
¡NO!... No es el sentido de una relación. Sentirse mal no está
bien. No tiene sentido. Son las acciones de alguien lo que te debe hacer sentir
bien, no sus palabras… sus intenciones.
Quiero volver a sentirme bien… quiero ser mi propio aire, no
quiero ser césped.

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